[118] Tendencias en la utilización de inhibidores de la bomba de protones en British Columbia

[118] Tendencias en la utilización de inhibidores de la bomba de protones en British Columbia

Los tres primeros números de Therapeutics Letter tenían relación con problemas relacionados con el tracto gastrointestinal superior, un motivo de consulta común entre los médicos de atención primaria.1-3 Estos números revisaron la evidencia sobre los antagonistas H2, la erradicación de Helicobacter pylori y los fármacos utilizados para el reflujo gastroesofágico. Sin embargo, también han surgido preocupaciones sobre las posibles consecuencias de la supresión crónica de ácido tras la toma diaria de omeprazol, el primer inhibidor de la bomba de protones (IBP) comercializado en Canadá. Ya en 1994 había preocupación de que la inhibición de la bomba de protones a largo plazo pudiera acarrear problemas. Desde entonces, la popularidad de los IBPs se ha incrementado hasta el punto de que están entre los fármacos más utilizados en el mundo. Siete números de Therapeutics Letter han abordado los IBPs, presentando la eficacia comparativa, beneficios y daños, así como la evidencia para deprescribirlos.4-10

Este número evalúa la tendencia en la utilización de IBPs en BC desde el año 2000. Tal como se muestra en la tabla 1, la población de BC creció un 20,4% durante este periodo, mientras que el número de usuarios de IBPs se incrementó en un 257%. Se define como dosis diaria definida (DDD) a la cantidad media de fármaco que es utilizada como dosis de mantenimiento en una persona adulta y en su principal indicación. Para los IBPs, la DDD equivale a 20 mg/día de omeprazol. Las DDD de IBPs por persona y año aumentaron de 5,4 en 2000 a 22 en 2018. Esto representa un gran incremento per cápita en dosis y en inhibición de la secreción ácida en BC desde el año 2000 (tabla 1). Según los Institutos Canadienses de Información Sanitaria (Canadian Institutes of Health Information, CIHI), aproximadamente el 9,5% de las personas mayores de BC utilizan IBPs de forma crónica.11

El CIHI define como “uso crónico de un fármaco” la existencia de, como mínimo, dos prescripciones con una cobertura de 180 días para un fármaco de una clase determinada. No sabemos cuántas personas mayores de BC están tomando IBPs durante más de 8 semanas.

Los ciudadanos de BC han gastado más de 1.740 millones de dólares en IBPs durante los últimos 18 años, una media de 96,7 millones de dólares por año. Estos costes incluyen BC Pharmacare, una compañía aseguradora privada, y el dinero de la aportación de los pacientes.12

Tabla 1: Tendencia del uso de IBPs en British Columbia

2000 2018 Incremento porcentual
Población BC 4,04 millones 4,86 million 20%
Usuarios totales de IBPs 123.845 442.559 257%
Prescripciones anuales de IBPs 442.000 2.391.000 440%
DDD de IBPs por habitante de BC 5,4 22,0 309%

¿Es esto preocupante en otros lugares?

Los IBPs son el segundo grupo farmacológico más prescrito entre las personas mayores de Canadá: el uso se incrementó del 26,7% en 2011 al 29,1% en 2016; la terapia prolongada es predominante: el 73,5% de los mayores utilizaban IBPs durante ocho semanas o más (incluso excluyendo a los que utilizaban corticoides orales o AINEs).11 El crecimiento del consumo de IBPs a nivel mundial en las dos últimas décadas también ha generado una preocupación global. Según informes de Europa13 y Asia14 que muestran esta tendencia, hay preocupación sobre el uso potencialmente inadecuado de estos fármacos en indicaciones no autorizadas.

Una revisión Cochrane notificó que aproximadamente entre el 25% y 70% de las personas reciben una prescripción inadecuada y crónica de IBPs, sin que se realice una reevaluación, lo que contribuye a la polimedicación.15

¿Cuál es la duración adecuada del tratamiento con IBPs?

Los inhibidores de la bomba de protones (IBPs) se utilizan para el tratamiento de diferentes enfermedades incluida la dispepsia, enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) y úlcera péptica (UP). Los ensayos clínicos aleatorizados (ECAs) realizados en estas indicaciones, habitualmente no tienen una duración superior a 8-12 semanas. Al buscar evidencia científica sobre la eficacia comparada entre los IBPs, encontramos que “la mayor parte de los estudios tenían una duración breve y excluían a pacientes con complicaciones o comorbilidades, por lo que sus resultados eran aplicables fundamentalmente a una población relativamente sana tratada durante corto tiempo”.9

Las fichas técnicas de los IBPs en Canadá recomiendan que el tratamiento inicial para la ERGE dure al menos 4 semanas para asegurar la resolución del proceso, pero debería suspenderse tras 4-8 semanas. Los pacientes que presenten síntomas recurrentes pueden iniciar el tratamiento de forma regular, intermitentemente o a demanda. Sin embargo, el uso a largo plazo de IBPs debería reservarse para personas que necesitan terapia de mantenimiento: aquellos que reciben tratamiento crónico con corticoides o AINEs y aquellos con esofagitis erosiva, esófago de Barret o una patología hipersecretora.

Nuestra revisión sistemática de 2016 encontró evidencia de que, tras 4-8 semanas de tratamiento, entre un 60% y 85% de los pacientes con ERGE experimentan un alivio del ardor y un 66%-82% de los pacientes con ERGE o UP presentan curación endoscópica.16

¿Qué sabemos sobre los efectos adversos a largo plazo de los IBPs?

La estimación de la frecuencia de efectos adversos asociados al uso de IBPs a largo plazo se fundamenta en los resultados de estudios observacionales retrospectivos, no de ECAs. Los principales efectos incluyen fracturas, hipomagnesemia, deficiencia de hierro o vitamina B12, infección entérica (incluido C. difficile), neumonía, acidez de rebote, fallo renal agudo y neoplasias (pólipos gástricos, cáncer gástrico, carcinoides y cáncer de colon).14

A pesar de la considerable heterogeneicidad e inconsistencia entre los estudios observacionales, la mayor parte de ellos apuntan a una asociación entre el uso a largo plazo de IBPs y la infección por C. difficile en pacientes hospitalizados17 y la neumonía hospitalaria o comunitaria.18

Es difícil establecer asociaciones de causalidad, ya que muchos de los efectos adversos potenciales de los IBPs pueden explicarse mediante una base biológica relacionada con la patología del paciente. Todavía se desconoce la relación entre dosis y/o duración del tratamiento con IBPs con la posible aparición de efectos adversos. Se necesitan estudios observacionales de alta calidad, retrospectivos y bien diseñados para evaluar los daños asociados según la dosis y duración de la terapia.

Conclusiones

  • La utilización de IBPs en British Columbia ha aumentado mucho más rápido que el crecimiento poblacional.
  • Para la mayoría de las indicaciones, los IBPs se recomiendan solamente durante 8 semanas como máximo.
  • En muchas situaciones clínicas, no sabemos si los beneficios de los IBPs usados a largo plazo compensan los daños potenciales.
  • Se debería re-evaluar a los pacientes en tratamiento con IBPs a largo plazo.
El borrador de este artículo fue enviado para su revisión a 130 expertos y médicos de atención primaria con el objeto de corregir cualquier imprecisión y asegurar que la información fuera concisa y relevante para los clínicos.
Therapeutics Initiative se financia desde el Ministerio de Salud de British Columbia a través de una beca a la Universidad de British Columbia. Therapeutics Initiative ofrece consejo basado en la evidencia sobre farmacoterapia y no es responsable del diseño o ejecución de las políticas provinciales sobre medicamentos.
ISSN 2369-8691 (Online) <||> ISSN 2369-8683 (Print)

Bibliografía

  1. Therapeutics Initiative. Treatment of Non-Ulcer Dyspepsia in Adults: Common Questions about H2-blockers. Therapeutics Letter. 1994 (Oct); 1:1-2. https://ti.ubc.ca/letter1 [Accessed 15 Mar 2019]
  2. Therapeutics Initiative. Definitive Treatment of Peptic Ulcer Disease by Eradication of Helicobacter Pylori (H. pylori). Therapeutics Letter. 1994 (Nov); 2:1-2. https://ti.ubc.ca/letter2 [Accessed 15 Mar 2019]
  3. Therapeutics Initiative. Treatment of Gastroesophageal Reflux Disease (GERD). Therapeutics Letter. 1994 (Dec); 3:1-2. https://ti.ubc.ca/letter3 [Accessed 15 Mar 2019]
  4. Therapeutics Initiative. Review and Update. Therapeutics Letter. 1995 (Sep); 9:1-2. https://ti.ubc.ca/letter9 [Accessed 15 Mar 2019]
  5. Therapeutics Initiative. New Drugs. Therapeutics Letter. 1996 (Mar-Apr); 13:1-2. https://ti.ubc.ca/letter13 [Accessed 15 Mar 2019]
  6. Therapeutics Initiative. Review and Update. Therapeutics Letter. 1996 (Nov-Dec); 16:1-2. https://ti.ubc.ca/letter16 [Accessed 15 Mar 2019]
  7. Therapeutics Initiative. New Drugs IV. Therapeutics Letter. 1998 (Sep-Oct); 26:1-2. https://ti.ubc.ca/letter26 [Accessed 15 Mar 2019]
  8. Therapeutics Initiative. Do Single Stereoisomer Drugs Provide Value? Therapeutics Letter. 2002 (Jun-Sep); 45:1-2. https://ti.ubc.ca/letter45 [Accessed 15 Mar 2019]
  9. Therapeutics Initiative. Comparative Effectiveness of Proton Pump Inhibitors. Therapeutics Letter. 2016 (Mar-Apr); 99:1-2. https://ti.ubc.ca/letter99 [Accessed 15 Mar 2019]
  10. Therapeutics Initiative. Deprescribing Proton Pump Inhibitors. Therapeutics Letter. 2018 (Mar-Apr); 111:1-2. https://ti.ubc.ca/letter111 [Accessed 15 Mar 2019]
  11. Canadian Institute for Health Information. Drug Use Among Seniors in Canada, 2016. Ottawa, ON: CIHI; 2018. https://www.cihi.ca/sites/default/files/document/drug-use-among-seniors-2016-en-web.pdf [Accessed 15 Mar 2019]
  12. Therapeutics Initiative. Analysis of BC PharmaNet data. March 2019.
  13. Lanas A. We Are Using Too Many PPIs, and We Need to Stop: A European Perspective. Am J Gastroenterol. 2016; 111(8):1085-6. DOI: 10.1038/ajg.2016.166
  14. Kinoshita Y, Ishimura N, Ishihara S. Advantages and Disadvantages of Long-term Proton Pump Inhibitor Use. J Neurogastroenterol Motil. 2018;24(2):182-96. DOI: 10.5056/jnm18001
  15. Boghossian TA, Rashid FJ, Thompson W, et al. Deprescribing versus Continuation of Chronic Proton Pump Inhibitor Use in Adults. Cochrane Database of Systematic Reviews 2017, Issue 3. Art. No.: CD011969. DOI: 10.1002/14651858.CD011969.pub2
  16. Therapeutics Initiative. A Systematic Review of the Comparative Effectiveness of Proton Pump Inhibitors for the Treatment of Adult Patients with Gastroesophageal Reflux Disease or Peptic Ulcer Disease. 2016. https://ti.ubc.ca/derp-ppi [Accessed 15 Mar 2019]
  17. McDonald EG, Milligan J, Frenette C, Lee TC. Continuous Proton Pump Inhibitor Therapy and the Associated Risk of Recurrent Clostridium difficile Infection. JAMA Intern Med. 2015;175(5):784–791. DOI: 10.1001/jamainternmed.2015.42
  18. Lambert A, Lam J, Paik J, et al. Risk of community-acquired pneumonia with outpatient proton-pump inhibitor therapy: A systematic review and meta-analysis. PLoS ONE. 2015; 10(6):e0128004. DOI: 10.1371/journal.pone.0128004

 

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