[155] Antibióticos vía oral frente a intravenosa

[155] Antibióticos vía oral frente a intravenosa

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Resumen en Términos Sencillos

Antibióticos vía oral frente a intravenosa

Los antibióticos orales son más coste-efectivos y pueden ser más seguros que los antibióticos intravenosos para la mayoría de las infecciones en adultos estables

Resultado final:

Para muchas infecciones bacterianas comunes, tomar antibióticos por vía oral es igual de efectivo y puede ser menos dañino que la infusión intravenosa (IV).

¿Qué son los antibióticos?

Los antibióticos son medicamentos que se usan para tratar infecciones bacterianas. Ayudan a combatir las infecciones eliminando las bacterias que causan enfermedades. Las dos formas más comunes de tomar antibióticos son por vía oral (VO) y por vía intravenosa (IV), administradas directamente en la vena. A veces, se inyectan en un músculo grande (intramuscular/IM) o se usan tópicamente como las gotas para los ojos o los oídos, ungüentos o cremas.

¿Son los antibióticos intravenosos “más fuertes” que los antibióticos orales?

No existe un antibiótico «fuerte» o «débil». Un antibiótico administrado por vía oral o intravenosa será eficaz si elimina las bacterias que causan una infección. Algunos antibióticos solo están disponibles en forma oral, otros solo inyectables y muchos en ambas formulaciones.

Una creencia común es que los antibióticos intravenosos son mejores que los orales. Numerosas investigaciones demuestran que, cuando se emplean en los pacientes adecuados, el tratamiento oral puede ser mejor para el paciente, el sistema de salud y el medio ambiente.

¿Por qué a veces los antibióticos no funcionan?

Puede haber varias razones por las que el tratamiento con antibióticos no funciona:

  • no ha transcurrido suficiente tiempo para que la infección mejore;
  • se omitieron dosis;
  • se requiere una dosis mayor;
  • las bacterias son resistentes al antibiótico recetado;
  • es necesario erradicar el foco de infección.

En ocasiones, se requiere una intervención quirúrgica, como drenar un foco de infección (un absceso). Antes de cambiar al tratamiento intravenoso, su profesional sanitario deberá considerar estos aspectos. No se puede asumir que una infección no mejora solo porque el antibiótico se toma por vía oral.

Haga clic aquí para descargar la infografía (folleto para el paciente – en Ingles).


Resumen

Antecedentes: muchos médicos consideran que los antibióticos intravenosos (IV) son inherentemente más eficaces que sus equivalentes orales. Sin embargo, algunos ensayos controlados aleatorizados (ECA) han demostrado que los antibióticos orales son clínicamente equivalentes a los antibióticos IV para muchas infecciones bacterianas graves. Esto incluye neumonía, infecciones de piel y tejidos blandos, pielonefritis, infecciones intraabdominales, infecciones osteoarticulares, bacteriemia y endocarditis infecciosa. Cuando es clínicamente apropiado, el tratamiento oral es más inocuo para el paciente, rentable y ecológico. Sin embargo, seguimos utilizando la vía IV mucho más de lo necesario.

Objetivos: con la finalidad de abordar una práctica histórica a menudo injustificada, Therapeutics Letter 155 revisa la evidencia procedente de ECAs y compara las ventajas y desventajas de los antibióticos VO frente a IV. Sugerimos algunos criterios para determinar cuándo la terapia oral es apropiada.

Recomendaciones:

  • Para la mayoría de los pacientes estables, los antibióticos orales deben ser el estándar de atención.
  • Reserve la terapia IV para pacientes críticos y situaciones donde la administración oral no es posible o no está respaldada por la evidencia.
  • En pacientes a los que se les prescribe inicialmente tratamiento IV, se debe pasar a terapia oral tan pronto como sea clínicamente apropiado.

Antibióticos vía oral frente a intravenosa

Los antibióticos orales son más coste-efectivos y pueden ser más seguros que los antibióticos intravenosos para la mayoría de las infecciones en adultos estables

Caso clínico: Una mujer de 65 años se golpeó la pierna izquierda con una silla en casa. Al día siguiente, presentó dolor e inflamación de inicio rápido. Acude a urgencias con fiebre de 38,5°C, frecuencia cardíaca de 82 latidos por minuto y presión arterial de 124/76 mmHg. Presenta enrojecimiento difuso, calor y sensibilidad a la palpación en la parte inferior de la pierna. Pesa 60 kg y su función renal es normal. Se le diagnostica celulitis no purulenta y se decide que puede recibir tratamiento ambulatorio con cefalosporina. ¿Debería recetarle un antibiótico oral o intravenoso?

Resumen y Conclusiones

  • Los antibióticos orales son tan eficaces como los intravenosos (IV) para la mayoría de las infecciones bacterianas.
  • En pacientes estables, los antibióticos orales deben ser el tratamiento de primera línea. Reserve el tratamiento IV para personas que no pueden tomar pastillas o para infecciones para las que no existe una terapia oral eficaz.
  • El tratamiento oral mejora la experiencia del paciente, consume menos recursos del sistema de salud y genera una menor huella de carbono.

Introducción

El descubrimiento de la penicilina revolucionó el tratamiento de las infecciones bacterianas. Personas que de otro modo habrían muerto, experimentaron curaciones milagrosas. Debido a que la penicilina era un producto valioso y se absorbía mal por vía oral, a menudo se administraba mediante inyección. Los equipos de infusión intravenosa, convenientes, pronto facilitaron la administración de fármacos por vía intravenosa.

El desarrollo posterior de varios antibióticos orales de absorción deficiente que demostraron ser menos eficaces que la penicilina llevó a los expertos médicos a concluir que la terapia IV era inherentemente superior al tratamiento oral.1 Durante décadas, este dogma fue indiscutible y respaldó muchas recomendaciones autorizadas sobre el manejo de infecciones. Sin embargo, al comienzo de la década de 1990, los ensayos controlados aleatorizados (ECA) comenzaron a proporcionar evidencia de alta calidad que cuestionaba esta generalización. En 2001, la Sociedad Torácica Británica recomendó el tratamiento inicial con antibióticos orales para todos los casos de neumonía, excepto los más graves que requerían hospitalización.2

Este número de Therapeutics Letter evalúa la evidencia sobre la terapia antibiótica VO frente a IV para infecciones comunes en Canadá.

Evidencia de la eficacia de los antibióticos orales

Ningún ECA ha demostrado que la administración intravenosa sea superior a un antibiótico oral equivalente.3 Por otro lado, en pacientes adecuadamente seleccionados, la evidencia procedente de ECAs individuales y revisiones sistemáticas/metanálisis respalda la equivalencia clínica de la administración oral, ya sea como tratamiento inicial o como terapia de transición después del tratamiento intravenoso inicial. Esto incluye a personas hospitalizadas por bacteriemia por Staphylococcus aureus,4,5 bacteriemia por gramnegativos,6 infecciones óseas y articulares,7-9 infecciones complicadas del tracto urinario,10 infecciones intraabdominales,11 infecciones de piel y tejidos blandos,12,13 neumonía,14,15 muchas personas con neutropenia febril,16 e incluso por endocarditis infecciosa.17,18 Sorprendentemente, pero por razones aún por esclarecer, la terapia oral se asoció en algunos ECA con mejores resultados en endocarditis infecciosa,19 bacteriemia por grampositivos,20 y celulitis moderada a grave.21

En cambio, para la mayoría de las infecciones del sistema nervioso central, actualmente no existe evidencia procedente de ECAs que respalde la terapia oral. Una excepción es el caso del tratamiento oral con 4 medicamentos para la meningitis tuberculosa (rifampicina, isoniazida, pirazinamida, etambutol) en pacientes capaces de tragar o tolerar una sonda gástrica.22 La capacidad de atravesar la barrera hematoencefálica y otros tejidos depende de las propiedades químicas intrínsecas de un medicamento y no la vía de administración.23

En los ECAs, los antibióticos del grupo comparador, tanto orales como intravenosos, suelen pertenecer a diferentes clases de fármacos con distintas propiedades farmacológicas. Cuando los estudios aleatorizan a los pacientes no solo a la vía de administración sino también a diferentes clases de antibióticos, las diferencias en los resultados pueden estar relacionadas con una o ambas variables.24,25 Para determinar la influencia de la vía de administración, los antibióticos orales e intravenosos deben pertenecer a la misma clase de fármacos.

¿Hay evidencia que apoye el tratamiento inicial IV o una duración mínima del tratamiento IV?

En infecciones bacterianas graves (sepsis/shock séptico), cuando el colapso cardiovascular puede ser inminente, la administración urgente de antibióticos por vía IV sigue siendo imperativa. La vía IV garantiza, no solo rapidez, sino también una absorción completa. Además, algunos antibióticos intravenosos ofrecen un espectro de acción más amplio que sus análogos orales.

Pero ¿qué ocurre con las infecciones que no representan una amenaza inmediata para la vida o la integridad física? A muchos profesionales clínicos se les enseñó a prescribir el tratamiento antibiótico IV de inicio, con una duración mínima antes de cambiar al tratamiento oral y aún prefieren esta estrategia. Sin embargo, la duración del tratamiento es esencialmente arbitraria y carecemos de evidencia de ensayos controlados que respalde esta práctica.3,26

Muchos antibióticos tienen una excelente biodisponibilidad oral,27 27 y cada vez hay más evidencia de que el tratamiento oral inicial o un cambio rápido del tratamiento IV a VO es una práctica apropiada.26 Veamos algunos ejemplos recientes:

  • Un ECA australiano (N=47) en adultos con celulitis moderada a grave y evidencia clínica de infección sistémica que requería terapia intravenosa (IV) encontró tasas de curación similares con el tratamiento oral o intravenoso inicial.21
  • Un ECA europeo (N=213) en bacteriemia por Staphylococcus aureus no complicada en el que, después de 5-7 días de antibióticos intravenosos, se pasó a terapia oral, obteniéndose resultados similares al tratamiento intravenoso continuo.4
  • Un ECA suizo (N=141) en pacientes hospitalizados con infecciones graves del tracto urinario (incluida la bacteriemia) mostró que la ciprofloxacina oral empírica inicial fue tan efectiva como la ciprofloxacina intravenosa.10
  • Un estudio de cohortes holandés, emparejado por puntajes de propensión para complicaciones, realizado en pacientes de Urgencias (N=173) con neumonía adquirida en la comunidad de carácter moderado a grave. Los resultados del tratamiento antibiótico oral no difirieron del tratamiento intravenoso.28
  • Un ensayo clínico aleatorizado suizo sobre osteomielitis del pie diabético (N = 93) en el que, tras una mediana de 2 días con antibióticos IV, no se encontraron diferencias entre la administración de 3 o 6 semanas de antibióticos orales.29

Estos ejemplos desafían una creencia arraigada sobre el manejo de infecciones que sigue siendo muy influyente: que los pacientes con enfermedades sistémicas deben recibir inicialmente antibióticos por vía intravenosa, y el paso a antibióticos orales solo debe hacerse una vez que hayan mejorado. Sin embargo, en pacientes febriles que no están en estado crítico, la fase aguda de la infección no altera la absorción de antibióticos orales, no reduce la exposición total a los antibióticos, medida como el área bajo la curva de concentración/tiempo (AUC), ni altera la probabilidad de éxito clínico.30 Al igual que con otros fármacos, la presencia de vómitos a veces hace que sea necesaria la administración parenteral.

Actualmente se reconoce que la respuesta inmunitaria influye considerablemente en el cuadro clínico de los pacientes durante la infección. Esto incluye signos clínicos (fiebre, taquicardia, escalofríos y rigidez) y marcadores de laboratorio (leucocitosis, PCR elevada). Sin embargo, los síntomas y signos se correlacionan poco con la carga de patógenos.31,32 Por lo tanto, la reacción inmunitaria observada puede ser engañosa en cuanto a si una infección está mejorando o no. Por ejemplo, las infecciones paucibacilares como la celulitis pueden desencadenar una potente respuesta inflamatoria con enrojecimiento local, calor, dolor e hinchazón, con o sin fiebre.33

En cambio, las infecciones invasivas potencialmente mortales, como la criptococosis en pacientes con sida, pueden no presentar síntomas ni signos de inflamación.34 ¿Es lógico suponer que la intensidad de la respuesta inmunitaria debería determinar la vía de administración del fármaco? Puede parecer más probable que una inmunodepresión profunda justifique la terapia antibiótica intravenosa en lugar de la oral, pero esto no se ha evaluado en ECAs.

Los antibióticos intravenosos se utilizan en exceso

En Canadá, Estados Unidos, Australia, Sudáfrica, China y otros países, se abusa de los antibióticos intravenosos en pacientes ambulatorios, tanto en niños como en adultos.35-39 Una revisión retrospectiva de pacientes ambulatorios tratados con antibióticos intravenosos en un hospital de la Administración de Salud de Veteranos de EE.UU. publicada en 2012 (N=148) identificó que el 30% podría haber sido tratado con terapia oral. Otro 11% recibió antibióticos innecesarios. Incluso en aquellos que acudieron a una consulta por enfermedades infecciosas, la terapia intravenosa fue potencialmente evitable en el 22% de los casos.36

Esto sugiere que incluso los expertos en infecciones prescriben antibióticos intravenosos en exceso. British Columbia no es la excepción. En nuestra región sanitaria más grande, los farmacéuticos auditaron 200 historias clínicas seleccionadas al azar entre pacientes hospitalizados durante 2019-2020 que recibieron 10 antibióticos o antifúngicos de uso habitual. Descubrieron que la mitad de los pacientes tratados con antibióticos intravenosos podrían haber recibido tratamiento oral.40 Durante 2024, un especialista en enfermedades infecciosas auditó una muestra de 100 prescripciones de antibióticos intravenosos en pacientes ambulatorios del servicio de urgencias de un solo hospital. Concluyó que el tratamiento intravenoso podría haberse evitado en el 59% de los pacientes.41

Beneficios y perjuicios comparativos

En el hospital, los medicamentos intravenosos requieren preparación farmacéutica y administración de enfermería, lo que aumenta la carga de trabajo.42 Comenzar con antibióticos orales o cambiar de intravenosos a orales también puede permitir un alta hospitalaria más temprana.4,43

El tratamiento oral mejora la comodidad del paciente, ya que la ausencia de un catéter intravenoso aumenta la movilidad. Evita desplazamientos frecuentes para la administración de infusiones ambulatorias, así como servicios y costes médicos innecesarios. Cuando se usan adecuadamente, los medicamentos orales son mucho más rentables.41 El uso de medicamentos orales en lugar de intravenosos también reduce la huella de carbono.45,46

Se considera que la biodisponibilidad instantánea y completa de los antibióticos intravenosos es crucial para los pacientes con sepsis o shock, debido a la preocupación de que la absorción o distribución de los antibióticos pueda verse alterada por la inflamación sistémica.47 Sin embargo, fuera de las enfermedades críticas, estas ventajas farmacocinéticas no se traducen en una mayor eficacia.

Por otro lado, la administración intravenosa puede causar más efectos adversos. Estos incluyen errores en la velocidad de infusión, el uso de un diluyente o un volumen del mismo incorrecto, algo particularmente importante en niños pequeños.48 Los catéteres centrales de inserción periférica para un tratamiento antibiótico de uso prolongado aumentan los eventos adversos como trombosis venosa, tromboflebitis superficial, infección, extravasación de fármacos y dermatitis de contacto por adhesivos.49

El tratamiento intravenoso puede causar menos eventos adversos en el intestino delgado. Sin embargo, con la excepción de los antibióticos de espectro reducido como la penicilina o los aminoglucósidos, no reduce la incidencia de diarrea asociada a antibióticos ni protege el microbioma colónico.7,17 El intestino no es un refugio para los antibióticos que circulan en el torrente sanguíneo.

En los hospitales de día canadienses, la administración innecesaria de antibióticos intravenosos puede desplazar o retrasar el tratamiento de otros pacientes para quienes las infusiones de fármacos son esenciales: por ejemplo, hierro intravenoso o fármacos biológicos que no pueden administrarse por vía oral.

¿Qué vía prefieren los pacientes?

Si los médicos recomiendan los antibióticos intravenosos como más eficaces que los orales, la mayoría de los pacientes se mostrarán reacios a discrepar. Sin embargo, si se les informa de que cuentan con la misma eficacia, la mayoría elegirá la vía oral.50 También se ha demostrado que los pacientes bien informados prefieren el tratamiento oral para la artritis reumatoide y el cáncer.51,52 Los pacientes prefieren los medicamentos orales por las evidentes ventajas de comodidad, un alta hospitalaria más temprana y la reducción del dolor asociado con la inserción y el mantenimiento de la vía intravenosa.

¿Cuándo es más apropiada la terapia oral que la intravenosa?

La decisión de prescribir terapia oral o intravenosa suele ser arbitraria y se basa en los hábitos de práctica personal del médico o en estándares médicos locales que no están basados en la evidencia.53 Cuando el tratamiento oral se considera seguro y eficaz, Choosing Wisely Canada recomienda no utilizar el tratamiento intravenoso.54 Los criterios publicados para la transición de la administración intravenosa a la oral pueden ayudar a determinar si es apropiado comenzar con la terapia oral:55,56

  1. Existe una opción oral segura y eficaz.
  2. El paciente puede tragar y absorber la medicación oral.
  3. El paciente se encuentra clínicamente estable: resolución del shock, sin empeoramiento de los signos o síntomas de infección (excepto los esperados por la inflamación en afecciones como la celulitis), aclaramiento de los hemocultivos si es relevante, marcadores inflamatorios sin aumento.
  4. No hay ningún problema de control de foco que requiera intervención: absceso, cuerpo extraño o implante, válvula cardíaca infectada.
  5. No hay ninguna razón psicosocial para preferir la terapia intravenosa: el paciente no puede costear el tratamiento oral o se niega a tomar antibióticos por vía oral.

Un revisor externo de este número de Therapeutics Letter señala que, en programas adaptados a sus necesidades específicas, se ha demostrado que el tratamiento antibiótico oral es exitoso incluso para personas sin hogar con múltiples desafíos.

¿Sabremos más en el futuro?

A lo largo de 2025 se espera obtener resultados de varios ensayos clínicos aleatorizados (ECA) suizos sobre infecciones del pie diabético, que aleatorizaron a más de 400 participantes y utilizaron principalmente antibióticos orales.57 Un importante ECA internacional está evaluando la mortalidad total a los 90 días tras el cambio temprano de antibióticos intravenosos a orales en bacteriemias por Staphylococcus aureus tanto no complicadas como complicadas.58 Su objetivo es reclutar al menos a 1000 participantes. Esto podría convertirse en un modelo para ensayos colaborativos que mejoren nuestra comprensión de la terapia antibiótica óptima para infecciones peligrosas.

Resumen

La formación y las directrices médicas a menudo siguen fomentando el uso innecesario de antibióticos intravenosos, lo que obstaculiza una terapia más eficiente y adaptada al paciente. Con frecuencia se sobreestima la vía de administración del fármaco, lo que nos distrae de aspectos más importantes del manejo de las infecciones. Las estrategias para promover la terapia oral incluyen la educación de profesionales sanitarios y pacientes, la prescripción de antibióticos con amplio intervalo de administración para mejorar la adherencia, la inclusión de recomendaciones en la historia clínica electrónica para el cambio temprano de la vía intravenosa a la oral y facilitar el acceso a las directrices locales.59

Podría ser útil eliminar los incentivos económicos que favorecen que los profesionales sanitarios y hospitales utilicen antibióticos intravenosos ambulatorios, especialmente cuando el tratamiento oral se financia con fondos públicos. Cuando las circunstancias y la evidencia sugieran que la terapia oral podría ser preferible, este número de Therapeutics Letter puede animar a más profesionales sanitarios a reconsiderar nuestra preferencia tradicional por el tratamiento intravenoso para la mayoría de las infecciones graves.

Resolución del caso clínico: considerando que su paciente puede tomar un antibiótico oral de forma segura y fiable, le prescribe cefalexina 500 mg VO cuatro veces al día durante 5 días. Durante las siguientes 24 horas, la inflamación de su pierna izquierda empeora y regresa a urgencias para una reevaluación. Ahora solicita un antibiótico intravenoso, porque cree que el tratamiento oral no está funcionando. Sin embargo, está afebril y el resto de signos vitales son normales. Le aconseja continuar con la cefalexina oral, señalando que los signos o síntomas de infección pueden empeorar antes de mejorar, ya que las bacterias muertas liberan sus toxinas. El hecho de elevar la pierna y tomar analgésicos reducirá sus síntomas inflamatorios. Reconociendo que Ud reevaluó cuidadosamente al paciente, acepta su recomendación. La infección de tejidos blandos se resuelve gradualmente, lo que justifica su enfoque basado en la evidencia.


Múltiples expertos de British Columbia y revisores externos (8 especialistas en enfermedades infecciosas, 2 en urgencias, 1 en cuidados intensivos) revisaron el borrador de este número para verificar la exactitud de su contenido y garantizar que sea relevante para los profesionales sanitarios.
Therapeutics Initiative se financia desde el Ministerio de Salud de British Columbia. Therapeutics Initiative ofrece consejo basado en la evidencia sobre farmacoterapia y no es responsable del diseño o ejecución de las políticas provinciales sobre medicamentos.
ISSN: 2369-8691
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