[156] Síndrome de abstinencia de antidepresivos – Actualización

[156] Síndrome de abstinencia de antidepresivos – Actualización

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Resumen en Términos Sencillos

Retiro de antidepresivos

Lo que los pacientes y los prescriptores deben saber

Lo más importante:

  • Los antidepresivos pueden ser útiles para algunas personas; pero empezarlos o suspenderlos requiere cuidado.
  • Antes de iniciar, los prescriptores (médicos y enfermeras) deben conversar abiertamente con los pacientes sobre los riesgos de abstinencia y tomar decisiones compartidas sobre el tratamiento y la reducción gradual.
  • Conocer los diferentes tipos de problemas que pueden ocurrir durante el retiro ayuda a los prescriptores a guiar a los pacientes para suspender los antidepresivos de manera más segura.

¿Qué es la abstinencia de antidepresivos y por qué es importante?

La abstinencia de antidepresivos es el problema que algunas personas experimentan cuando intentan dejar de tomar estos medicamentos. Ahora se acepta que esto puede ser mucho más difícil de lo que muchos pacientes y prescriptores pensaban. Es importante que los profesionales de la salud informen a los pacientes de estos riesgos antes de que decidan empezar el tratamiento.

¿Qué son los medicamentos antidepresivos?

Son medicamentos, en forma de pastillas o cápsulas, que se recetan para ayudar a manejar sentimientos intensos como una tristeza prolongada (depresión) o ansiedad excesiva sin causa aparente (ansiedad).

¿Qué pasa cuando las personas los toman?

El cerebro se adapta al medicamento diario. Esto se llama “tolerancia”. Con el tiempo, la persona necesita la droga para sentirse normal: “dependencia”. Por eso, si se suspende o se reduce, aparece la “abstinencia”.

¿Se pueden presentar síntomas de abstinencia al suspender los antidepresivos?

Sí. Suspender los antidepresivos, sobre todo después de uso prolongado, puede generar síntomas de abstinencia tanto mentales (ataques de pánico, depresión) como físicos (mareo, problemas de equilibrio). En algunos casos son graves y de larga duración.

¿Por qué ocurre?

Porque los antidepresivos modifican la función cerebral. Si se interrumpen de manera brusca o se reduce la dosis demasiado rápido, el cerebro tiene dificultades para readaptarse.

¿La abstinencia es lo mismo que una recaída de depresión o ansiedad?

Los síntomas pueden ser diferentes. Los síntomas de abstinencia pueden parecer un retorno de antiguos problemas, por lo que es importante que los prescriptores y farmacéuticos conozcan la diferencia.

¿Qué tan común es?

No se sabe con exactitud. El uso de antidepresivos durante largos periodos de tiempo, o años, aumenta la probabilidad de que aparezcan síntomas de abstinencia. Algunas personas pueden tener síntomas de abstinencia después de periodos mucho más cortos, o incluso si se saltan una dosis. En el pasado, los riesgos de abstinencia a menudo se minimizaban. Ahora sabemos más al respecto.

¿Qué deben saber los pacientes antes de iniciar un antidepresivo?

Se debe informar claramente a los pacientes que:

  • El cerebro puede acostumbrarse al medicamento, dificultando suspenderlo.
  • Que al suspenderlo puede haber problemas graves y duraderos, que pueden confundirse con recaídas.
  • Los prescriptores deben asegurarse de que los pacientes comprenden plenamente los riesgos y aceptan el tratamiento antes de comenzar con la medicación.

¿Cómo suspenderlos de forma segura?

No lo deje de manera abrupta. La forma más segura es reducir la dosis lentamente y con cuidado (disminuyendo la cantidad de medicamento que se toma con el tiempo). A veces esto se hace utilizando dosis más pequeñas personalizadas, preparadas por un farmacéutico.


RESUMEN

Antecedentes: Los antidepresivos pueden causar tolerancia, dependencia y síndromes de abstinencia, a menudo minimizados bajo el término “síndrome de discontinuación de antidepresivos”. Aunque no generan deseo intenso ni consumo compulsivo, las adaptaciones cerebrales a estos fármacos pueden dificultar su suspensión, especialmente tras un uso prolongado. A pesar de la creciente evidencia sobre los riesgos de abstinencia, las prescripciones y el uso a largo plazo de antidepresivos continúan aumentando a nivel mundial. La posible duración y gravedad de síntomas debilitantes de abstinencia —incluyendo acatisia, ideación suicida y abstinencia prolongada— han sido minimizadas, en parte debido a guías clínicas patrocinadas comercialmente que se basaron en datos de ensayos clínicos de corta duración.

Objetivos: La Therapeutics Letter 156 actualiza la evidencia sobre el síndrome de abstinencia de antidepresivos, destacando el potencial de síntomas graves y prolongados. Promueve la re-evaluación de las prácticas de prescripción, en particular en atención primaria, y sugiere la necesidad de contar con consentimiento informado antes de iniciar un antidepresivo. Además, busca diferenciar la abstinencia de la recaída de una enfermedad mental subyacente. Este tema se desarrollará más a fondo en la Therapeutics Letter 157, que examinará con mayor detalle las estrategias de deprescripción, incluyendo la “reducción hiperbólica”.

Recomendaciones: Los prescriptores deben asegurarse de que los pacientes otorguen un consentimiento informado completo antes de iniciar un antidepresivo, discutiendo explícitamente los riesgos de tolerancia, dependencia y síntomas de abstinencia que pueden ser graves, prolongados o incluso irreversibles. Esto incluye advertir sobre la posible aparición de ideación suicida y acatisia crónica. El consentimiento informado debe documentarse formalmente, idealmente con formularios adaptados a la práctica del prescriptor. Los pacientes también deben ser informados sobre los retos de la reducción gradual, incluyendo la falta actual de formulaciones farmacéuticas adecuadas y las posibles dificultades para encontrar apoyo clínico con experiencia si los problemas de abstinencia son graves.


Síndrome de abstinencia de antidepresivos – Actualización

Caso clínico: Una mujer de 53 años es nueva en tu consulta. Desde el nacimiento de su primer hijo, hace 19 años, ha tomado venlafaxina de liberación prolongada 75 mg/día para la depresión posparto. Al inicio, encontró el medicamento bastante útil. Ahora se pregunta si su embotamiento emocional, disfunción sexual, aumento de peso y niebla mental podrían deberse al fármaco. Le gustaría suspender la venlafaxina, pero está preocupada debido a un intento difícil y finalmente fallido hace 5 años. Después de reducir la dosis diaria a la cápsula más pequeña de 37,5 mg, se sintió mareada, experimentó los primeros ataques de pánico de su vida y tuvo problemas para caminar en línea recta. Ella afirma que cuando inició el tratamiento después del parto, no fue advertida sobre los posibles efectos de la abstinencia. Una amiga, que intentó sin éxito suspender el citalopram, la animó a consultarte en lugar de intentar dejarlo por su cuenta de manera abrupta (“a lo loco”). ¿Cómo ayudarás a tu nueva paciente?

Resumen y Conclusiones

  • Al igual que otros fármacos que actúan en el cerebro, los antidepresivos inducen tolerancia farmacológica y dependencia. No todos tienen dificultad para suspenderlos, pero en algunos casos la experiencia puede ser difícil y/o prolongada.
  • Para poder otorgar un consentimiento informado real, los pacientes necesitan comprender que la abstinencia puede ser complicada. Documentar formalmente este consentimiento puede proteger tanto al paciente como al prescriptor.
  • La conciencia del rango de síntomas de abstinencia, y de la posibilidad de una abstinencia prolongada, puede facilitar una deprescripción más segura.

Introducción

Los clínicos habitualmente alertan a los pacientes sobre los posibles beneficios y riesgos de la farmacoterapia, especialmente en tratamientos que conllevan riesgos significativos. Ejemplos incluyen insulinas, esteroides, anticonceptivos orales, anticoagulantes, quimioterapia contra el cáncer y medicamentos con potencial de dependencia o abuso.

Al igual que las benzodiacepinas y los opioides, los antidepresivos causan tolerancia, dependencia y síndromes de abstinencia. El término “síndrome de discontinuación de antidepresivos” es un eufemismo que minimiza los problemas clínicos que los pacientes pueden experimentar tras reducir la dosis o interrumpir el tratamiento.1,2 Los antidepresivos no generan deseo intenso (craving) ni búsqueda compulsiva de la droga, pero el cerebro se adapta a sus efectos farmacológicos. En cuestión de semanas o meses, esto puede hacer que los antidepresivos sean difíciles, o incluso imposibles, de suspender.3,4

n 2018, la Therapeutics Letter 112 abordó el tema del síndrome de abstinencia de antidepresivos y su manejo.5 La carta enfatizó que el consentimiento informado implica advertir a los pacientes de este riesgo antes de iniciar el tratamiento. También destacó la importancia de informar que la mayoría de los episodios leves a moderados de ansiedad y depresión suelen resolverse por sí solos, y que los tratamientos no farmacológicos como la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), el mindfulness o la actividad física pueden ser igual o más efectivos.

Desde 2018, la comprensión de la abstinencia ha aumentado, pero las prescripciones y el uso a largo plazo de antidepresivos siguen creciendo. En Inglaterra, las prescripciones se duplicaron entre 2010 y 2024, alcanzando aproximadamente al 20% de la población, la mitad de la cual los toma a largo plazo.6 Según encuestas nacionales en Estados Unidos, el uso de antidepresivos pasó de menos del 8% de personas de 12 años o más en 1999-2002 a casi 13% en 2011-2014, y 19% en mujeres mayores de 60 años. Más de dos tercios de los estadounidenses que toman antidepresivos lo habían hecho por más de 2 años, y una cuarta parte por más de 10 años.7 En Australia, alrededor del 14% de la población toma antidepresivos, la mitad de ellos por más de 12 meses.8

Las Figuras 1 y 2 muestran tendencias similares en Columbia Británica (Canadá), aunque las indicaciones clínicas incluyen también ansiedad y otros diagnósticos además de depresión. Durante 2024, un antidepresivo fue dispensado a más de 852.429 habitantes de la Columbia Británica, alrededor del 15% de la población (5.722.318). El consumo per cápita aumentó un 50% desde 2003, cuando 418.231 de 4.123.937 habitantes (10%) recibieron un antidepresivo. Estas cifras no incluyen a residentes asegurados federalmente ni a beneficiarios del Plan de Salud de las Primeras Naciones, lo que elevaría los totales y porcentajes.

La dispensación de antidepresivos por al menos 6 meses creció aún más rápido, pasando de 235.691 personas en 2003 a 620.831 en 2024. Este incremento del 263% en 21 años significa que ahora casi el 11% de los habitantes de la Columbia Británica consumen antidepresivos a largo plazo.

Figura 1: Número de habitantes de la Columbia Británica a quienes se dispensó un antidepresivo, 2003-2024

Figura 2: Habitantes de la Columbia Británica a quienes se dispensó un antidepresivo por ≥6 meses, 2003-2024

Notas:

  1. Los datos de origen excluyen a los residentes asegurados a nivel federal y a los beneficiarios del Plan de Beneficios de Salud de las Primeras Naciones.
  2. Los usuarios de antidepresivos contaban con cobertura activa del Medical Service Plan durante el año calendario correspondiente.
  3. La Figura 2 incluye a usuarios de antidepresivos que recibieron al menos un suministro de 180 días de cualquier antidepresivo (se permitió el cambio de fármaco) durante el año calendario correspondiente.
  4. Antidepresivos incluidos: tricíclicos/tetracíclicos (amitriptilina, clomipramina, desipramina, doxepina {dosis >25 mg}, imipramina, nortriptilina, trimipramina, maprotilina); inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (citalopram, escitalopram, fluoxetina, fluvoxamina, paroxetina, sertralina); inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (desvenlafaxina, duloxetina, levomilnacipran, venlafaxina); y otros antidepresivos (bupropión, mirtazapina, trazodona, vilazodona, vortioxetina). Excluidos: doxepina en dosis bajas (3 mg, 6 mg), esketamina, inhibidores de la MAO, nefazodona y triptófano.

Dado que la mayoría de las prescripciones de antidepresivos se inician en la atención primaria —y no siempre después de un diagnóstico y documentación exhaustivos—, existe un reconocimiento creciente de la necesidad de re-evaluar cómo prescriben los clínicos de este servicio.9

Esta carta actualiza la evidencia sobre la abstinencia de antidepresivos y propone requisitos para el consentimiento informado antes de iniciar este tratamiento. Algunos profesionales que intentan ayudar a sus pacientes pueden encontrar esta información disruptiva, porque refleja un cambio de paradigma en la comprensión de los antidepresivos. Therapeutics Letter 157 se centrará en cómo evitar o manejar el problema clínico de la abstinencia de antidepresivos.

Abstinencia: una consecuencia de la tolerancia y la dependencia

Poco después del descubrimiento de los primeros antidepresivos, los psiquiatras reconocieron los síntomas de abstinencia en pacientes que reducían o suspendían el tratamiento. En 1959, un informe canadiense describió la abstinencia de imipramina, el primer antidepresivo tricíclico.10 Los principales síntomas eran náuseas, vómito, mareo, escalofríos y gran ansiedad. En 1961, pioneros estadounidenses en la terapia con imipramina informaron: “La intensidad de los síntomas fisiológicos es directamente proporcional a la duración del tratamiento con el fármaco y a la brusquedad de la suspensión.” Más de la mitad de sus primeros pacientes experimentaron síntomas de abstinencia, entre ellos náusea, vómito, mareo, rinorrea (secreción nasal), dolores musculares y malestar general.11

La fluoxetina, el primer antidepresivo del grupo de inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), no llevaba mucho tiempo en el mercado cuando en 1991 se publicó un caso que documentaba síntomas angustiantes dos días después de suspender un tratamiento de 6 meses.12 El término “síndrome de abstinencia” fue utilizado en 1996 por Pfizer Inc., fabricante de sertralina; sin embargo, la compañía fue reacia a informar de ello a los reguladores noruegos.13 Eli Lilly & Company (inventor de la fluoxetina) también era consciente del problema, pero prefirió popularizar un lenguaje más benigno “síndrome de discontinuación” en las actas no revisadas por pares de un “simposio cerrado” que patrocinó para psiquiatras influyentes en 1996.14 La introducción de estas actas (publicadas en 1997 como suplemento de Journal of Clinical Psychiatry) reconocía que la abstinencia ocurría con muchos antidepresivos —y que podía ser prolongada y grave—. Subrayaba que la abstinencia a menudo era mal diagnosticada o reconocida solo después de consultas e investigaciones costosas.15

Hoy en día, el síndrome de abstinencia de antidepresivos se reconoce como posible incluso tras exposiciones breves a cualquier antidepresivo.2,3,4 La base de datos de reacciones adversas espontáneas de la Organización Mundial de la Salud incluye reportes de abstinencia con al menos 28 antidepresivos distintos. Paroxetina, duloxetina, venlafaxina/desvenlafaxina y sertralina están sobrerrepresentadas en la base de datos; y todas, excepto sertralina, tienen una razón de posibilidades mayor que la de la opioide buprenorfina.

Características de la abstinencia

Los síntomas físicos y psicológicos pueden aparecer tras suspender o reducir la dosis, o incluso después de olvidar dosis.18,19 Aunque se han propuesto diversas explicaciones,20-22 los mecanismos de la abstinencia no están mejor dilucidados que las propias acciones de los antidepresivos. Los cambios en la disponibilidad o en los efectos de los neurotransmisores tienen consecuencias fisiológicas diversas.21-24 Durante el tratamiento diario, las adaptaciones homeostáticas del cerebro y el cuerpo van minimizando progresivamente estos efectos; pero cuando se reduce o suspende el tratamiento, la re-adaptación cerebral no es inmediata y puede tardar meses o años.21,25

La neurotransmisión modulada por los antidepresivos afecta a una gran variedad de procesos biológicos: se han registrado más de 80 síntomas diferentes de abstinencia,26 que suelen clasificarse en síntomas emocionales o en síntomas y signos físicos.

Los síntomas agudos y persistentes incluyen: ánimo bajo, ansiedad, ataques de pánico, pensamientos obsesivos, llanto, labilidad emocional, mareo, dolor de cabeza, sueños intensos o pesadillas, insomnio, irritabilidad, mioclonías, náusea, descargas eléctricas (“zaps”), temblor, síntomas gripales, problemas de equilibrio, alteraciones sensoriales, acatisia e ideas suicidas.3,26-29

Tras la interrupción rápida de antidepresivos suelen aparecer tres síndromes de abstinencia relevantes (Tabla 1).

Tabla 1: Síndromes de abstinencia de antidepresivos clínicamente importantes

Los síntomas neuropsiquiátricos y somáticos más característicos de la abstinencia incluyen: “descargas eléctricas / zaps cerebrales”, acatisia, mareo o sensación de desvanecimiento, náusea/vómito, vértigo, problemas de marcha y coordinación, mayor sensibilidad a la luz y al ruido.29 La abstinencia prolongada de antidepresivos puede diagnosticarse erróneamente como la recaída de la enfermedad mental subyacente,29 o como una nueva condición de salud física o mental.31 A partir de experiencias autorreportadas por pacientes, en 2024 se propuso la Escala Discriminatoria de Síntomas de Abstinencia de Antidepresivos (DAWSS, por sus siglas en inglés),29 que podría ayudar a distinguir la abstinencia prolongada de una recaída. Este síndrome puede ser tan debilitante que las personas pierden empleos, relaciones, o incluso llegan al suicidio.31,32

Un síndrome análogo de abstinencia prolongada por benzodiacepinas fue reconocido en la década de 1980 y explorado por psiquiatras estadounidenses en una encuesta en línea (2018–2019, N=1.207).33 En 2023, los investigadores caracterizaron un conjunto de síntomas nuevos pero persistentes, que parecían haber surgido de novo tras el uso de benzodiacepinas, a veces permaneciendo durante al menos un año después de suspenderlas. Para diferenciarlo de la abstinencia aguda, propusieron el término “disfunción neurológica inducida por benzodiacepinas.”34

Los estudios de antidepresivos rara vez siguen a los pacientes por largos períodos o después de la interrupción del fármaco. Por ello, se desconoce la proporción exacta de personas que experimentan abstinencia prolongada. Sin embargo, una encuesta realizada en Londres (2021–2022) a pacientes que recibían terapia psicológica en atención primariaTalking Therapiesda una pista: entre quienes habían intentado suspender un antidepresivo (N=310), alrededor del 25% de los que lo habían tomado por más de 2 años reportaron efectos de abstinencia “graves” tras suspenderlo.35

Diferencias entre abstinencia y recaíd

En atención primaria, la mayoría de las personas a quienes se prescriben antidepresivos no tienen una condición subyacente crónica o recurrente con alta probabilidad de recaída. Con frecuencia, el fármaco se receta por primera vez tras una crisis vital, como problemas escolares, divorcio, pérdida de empleo o fallecimiento de un ser querido. Por eso, cuando se suspende un antidepresivo o se reduce la dosis, distinguir la abstinencia de una recaída del problema clínico original es esencial para evitar tratamientos innecesariamente prolongados, así como para prevenir daños a largo plazo.35 (Tabla 2)

Tabla 2: Distinguir la abstinencia de antidepresivos de la recaída de la enfermedad subyacente

Primeras guías conflictivas que minimizaron los problemas de abstinencia

En el “simposio cerrado” de 1996 patrocinado por Eli Lilly & Company, líderes de opinión en psiquiatría describieron los efectos de abstinencia como “generalmente leves, de corta duración y autolimitados.”38 No obstante, reconocieron desenlaces graves, como hospitalización por sospecha de infarto de miocardio durante la abstinencia de venlafaxina, y sugirieron preguntar rutinariamente a los pacientes si habían dejado de tomar algún medicamento en los últimos días.

En 2004, Wyeth Pharmaceuticals (fabricante de venlafaxina) patrocinó una reunión similar. En las actas publicadas en 2006 (como suplemento no revisado por pares), el “Panel de Consenso” de Wyeth reconoció mejor la frecuencia y potencial gravedad de la “discontinuación,” Señalaron que los síntomas de abstinencia de paroxetina, sertralina y venlafaxina se habían observado entre 12 y 24 horas tras una dosis omitida. Sin embargo, aunque recomendaron una reducción gradual de los antidepresivos en lugar de una interrupción brusca, también afirmaron que “los clínicos deben tranquilizar a sus pacientes diciéndoles que este síndrome es fácilmente manejable.”39

En el Reino Unido (U.K.), esta caracterización benigna de la abstinencia como “usualmente leve y autolimitada en aproximadamente una semana” persistió hasta 2019.40 La actualización de 2024 de las guías canadienses para depresión (CANMAT) reconoció que “hasta el 50% de los pacientes puede experimentar síntomas de discontinuación al suspender el uso prolongado de antidepresivos, especialmente si la suspensión es abrupta.”41 Sin embargo, al igual que sus predecesores estadounidenses, los autores describieron los síntomas de abstinencia como probables dentro de unos días de disminuir o suspender el fármaco, de “gravedad leve o moderada,” y con expectativa de resolverse “en pocas semanas.”

¿Ha cambiado la ‘evidencia’?

Nuestra revisión encontró que las “recomendaciones de consenso” con patrocinio comercial sobre la abstinencia de antidepresivos (como muchas guías en psiquiatría) se vieron afectadas por conflictos de interés. Además, se basan en efectos de abstinencia observados tras solo 8 a 12 semanas de exposición durante ensayos clínicos aleatorizados (ECA).42 Sin embargo, la mayoría de los pacientes usan antidepresivos por mucho más tiempo. La BBC encontró que entre 2015/16 y 2019/20, más de una cuarta parte de los más de 8 millones de personas en Inglaterra que tomaban antidepresivos lo habían hecho por 5 años.13 Un ECA en clusters en Australia (RELEASE), en curso, halló tras examinar más de 12.000 pacientes de 26 clínicas de atención primaria, que el 50% había usado un antidepresivo por al menos 12 meses.9

Un mayor tiempo de uso incrementa de forma considerable la probabilidad, gravedad y duración potencial de los síntomas de abstinencia.21,43 En una encuesta en línea de Nueva Zelanda (2013, N=1.367), el 28% de quienes habían usado antidepresivos por menos de 3–6 meses reportaron síntomas de abstinencia (18% los calificó como “moderados/graves”).44 Entre quienes habían recibido tratamiento por al menos 3 años (N=701), dos tercios reportaron síntomas de abstinencia, más de la mitadmoderados/graves.” Una encuesta en Londres (2021–2022, N=310, 79% mujeres) halló que el 64% de quienes habían usado terapia farmacológica por al menos 2 años reportaron abstinenciamoderada o grave”. Uno de cada ocho dijo que los efectos duraron más de un año.35

Un ECA temprano en EE.UU. (N=192) examinó la discontinuación de ISRS durante 5–8 días, tras un promedio de 11 meses de uso. Encontró síntomas de abstinencia en el 60–66% de los pacientes con sertralina o paroxetina, versus el 14% con fluoxetina (de acción mucho más prolongada).45 En contraste, una revisión sistemática de 2024 de ECA cortos estimó un aumento absoluto del riesgo de ~15% para síntomas de abstinencia al suspender el tratamiento activo. El número necesario para dañar (NND) fue de 6–7 pacientes. Para síntomas graves, el NND fue de 35.46 Una revisión sistemática de 2025, publicada después de la primera versión de esta carta (Letter 156), concluyó que “en promedio, quienes suspenden antidepresivos experimentan 1 síntoma de discontinuación más comparado con placebo o continuación del medicamento, lo cual está por debajo del umbral clínicamente importante.Sin embargo, se basó en 11 ECA cortos (10 de 8–12 semanas y 1 de 26 semanas con agomelatina, un fármaco sin síndrome de abstinencia conocido), analizando síntomas solo una semana después de suspender la medicación.47 Por el contrario, evaluaciones de ECA más largos indicaron que alrededor del 50% de los pacientes experimentan síntomas de abstinencia, de los cuales la mitad fueron graves.43,48

Finalmente, un ECA influyente en el Reino Unido (N= 150 consultorios médicos generales, 478 pacientes) examinó la deprescripción en pacientes que habían tomado citalopram, fluoxetina, sertralina o mirtazapina por más de 2 años.49 Los pacientes aleatorizados a suspender experimentaron síntomas de abstinencia significativamente más frecuentes durante al menos 9 de los 12 meses de seguimiento.50

¿Qué constituye un consentimiento informado para el tratamiento?

Para cualquier terapia propuesta, la capacidad de un paciente para dar consentimiento informado requiere acceso a información sobre los potenciales daños y beneficios. En el caso de los antidepresivos (al igual que benzodiacepinas, opioides o corticoides), esto implica comprender que puede ser muy difícil suspenderlos y que es posible la aparición de síntomas de abstinencia prolongados. Estos pueden ser tan graves como la ideación suicida de nueva aparición o acatisia persistente. En algunos casos, los síntomas son irreversibles o tan incapacitantes que el paciente no logra dejar el medicamento.3

Este tema tiene implicaciones únicas para mujeres en edad reproductiva, ya que el uso de antidepresivos durante un embarazo planificado o inesperado afecta también al feto y al neonato. Suspender un antidepresivo durante el embarazo puede ser especialmente desafiante.

En Canadá y otros países, tanto médicos como pacientes deben tener en cuenta que no existen formulaciones farmacéuticas diseñadas para facilitar la reducción gradual y segura de antidepresivos. Para disminuir la dosis lenta y progresivamente, los pacientes pueden tener que triturar tabletas, disolverlas en agua y usar jeringas. También deben ser advertidos de que puede ser difícil encontrar clínicos con experiencia en suspender psicotrópicos. Los servicios dedicados a deprescripción pueden no estar disponibles,51 aunque los farmacéuticos de la Red de Atención Primaria de BC podrían ser de ayuda.

El Apéndice (disponible como muestra PDF o documento Word editable) incluye un formulario modificable de Consentimiento Informado para iniciar un antidepresivo, adaptado de los acuerdos de tratamiento con opioides y benzodiacepinas recomendados por el College of Physicians and Surgeons of British Columbia.52,53 Permitir que los pacientes revisen y consideren este formulario antes de prescribir podría facilitar un verdadero consentimiento informado y mitigar las presiones sociales hacia la prescripción excesiva.

Suspender antidepresivos de forma segura

Therapeutics Letter 157, que se publicará en julio de 2025, revisará lo que se sabe sobre la deprescripción de antidepresivos, incluyendo el enfoque de “reducción hiperbólica” para personas que experimentan o temen un síndrome de abstinencia difícil.

Resolución del caso clínico: Habiendo tomado venlafaxina 75 mg/día durante 19 años, y considerando los síntomas que experimentó tras un intento previo de reducción, su paciente tiene alto riesgo de síndrome de abstinencia si suspende de manera abrupta. Pero ella está decidida a intentarlo de nuevo, y usted tiene la oportunidad de planear un abordaje más fructífero. Tras una discusión cuidadosa, le proporciona información escrita,54 y organiza con un farmacéutico adecuado la preparación de dosis progresivamente más pequeñas. En la próxima visita, usted y su paciente podrán revisar las opciones y decidir un plan de reducción controlado y supervisado.


Varios expertos y médicos de atención primaria revisaron el borrador de esta Therapeutics Letter para verificar su exactitud fáctica y garantizar que sea relevante para los médicos.
Therapeutics Initiative se financia desde el Ministerio de Salud de British Columbia. Therapeutics Initiative ofrece consejo basado en la evidencia sobre farmacoterapia y no es responsable del diseño o ejecución de las políticas provinciales sobre medicamentos.
ISSN: 2369-8691
International Society of Drug Bulletin LogoTherapeutics Letter es miembro de la International Society of Drug Bulletins (ISDB), una red mundial de boletines de medicamentos independientes que tiene como objetivo promover el intercambio internacional de información de calidad sobre medicamentos y otras terapias.

Referencias de datos y descargo de responsabilidad

El Ministerio de Salud de Columbia Británica aprobó el acceso y el uso de los datos de Columbia Británica. Se utilizaron los siguientes conjuntos de datos: PharmaNet (ClaimsHist), Client Roster. Todas las inferencias, opiniones y conclusiones extraídas en este manuscrito son de los autores y no reflejan las opiniones o políticas de los administradores de datos..


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